Odontología Cosmética

Young red-headed woman

Una sonrisa no es estética si la encía que rodea a los dientes no muestra ciertas características de color adecuado (rosa), ubicación (altura del borde de la encía) y textura, el resultado estético será desfavorable.

Algunos ejemplos de defectos en la encía:

– ENCÍAS OSCURAS ALREDEDOR DE CORONAS CON METAL Y CON PORCELANA.

El contacto del metal de una corona de porcelana alrededor de una encía traslada los iones de níquel hacia ésta oscureciéndola. El tratamiento en estos casos consiste en cambiar la corona por una de pura porcelana, la cual no tiene el efecto del níquel.

– ENCÍAS INFLAMADAS

Este padecimiento es muy común, y es provocado por la acumulación de alimento alrededor de los dientes. Generalmente es un proceso indoloro por lo cual pasa desapercibido. Sin embargo, tiende a causar problemas graves pues podemos perder los dientes con el tiempo. Algunos de los síntomas son sangrado espontáneo o al cepillarse, aumento en la sensibilidad al frío, calor, dulce y en el cepillado, así como mal aliento. La apariencia de la encía puede ser rojiza e inflamada, comparada con otros bordes de encías adyacentes. El tratamiento incluye la revisión de la técnica de cepillado por el odontólogo, control de placa bacteriana por el mismo y remoción de sarro con aparatos ultrasónicos y curetas manuales.

– RETRACCIÓN DE ENCÍAS

Este fenómeno se da por diversas razones. Una de ellas es que el contorno frontal del diente (por una restauración gorda, ancha), acumula alimento, con lo cual la placa bacteriana crece e irrita la encía y ésta empieza a migrar descubriendo la raíz.

Otra causa es que el borde de una corona artificial (porcelana, metal porcelana, zirconio) se coloca dentro del surco que rodea a la encía. Al no sellar ésta acumula alimento, con lo cual la encía migra y se descubre la raíz.

Otra causa puede ser que el paciente presenta el hábito de bruxismo (apretamiento y rechinamiento excesivo de los dientes), por lo cual la presión de la masticación tiende a sacar a las raíces fuera del hueso, destruyéndose el hueso en la circunferencia del diente y por lo tanto la encía se descubre. El tratamiento en estos casos es un estudio de mordida, balance de la mordida u ortodoncia.

Una última causa puede ser una técnica de cepillado deficiente con cepillos muy duros.

El cepillar los dientes en forma de violín (de adelante para atrás) con movimientos largos no limpia dentro de los surcos entre los dientes y en el surco de la encía que rodea al diente y solamente crea desgaste en el esmalte y en el cemento del cuello de los dientes.

– EXCESO DE ENCÍA AL SONREÍR

Algunos pacientes poseen mordidas en las cuales los dientes anteriores superiores se localizan en una posición muy inferior, y muestran excesivamente la encía. Su tratamiento consiste en recolocar los dientes superiores a una posición más superior y posiblemente realizar un tipo de cirugía menor, para eliminar el exceso de encía.

Otro ejemplo antiestético se presenta cuando la encía cubre excesivamente el cuello de los dientes anteriores. Su causa es genética.

Otra situación es el apiñamiento de dientes, que crea una posición irregular antiestética de las encías. El tratamiento es ortodóntico y quirúrgico.

La estética dental es un arte y una ciencia que involucra varios tejidos. Los datos mencionados en este artículo nos dan una noción más exacta de los parámetros a seguir en la reconstrucción de una sonrisa más estética.

Fuente : periodico.am

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Causas de la sensibilidad dental.

Seguro que a casi todos nos suena la expresión dientes sensibles, y es que son muchas las personas que han sentido dolor en los dientes a causa de esta sensibilidad. Incluso nos atreveríamos a decir que es raro el caso de personas que no han sufrido en alguna ocasión sensibilidad dental. Para comprender un poco más este trastorno es necesario que sepamos los motivos por los que podemos tener sensibilidad en los dientes.

La sensibilidad es algo muy desagradable que puede afectar mucho nuestro humor y el bienestar de nuestro cuerpo, ya que los dientes están provistos de muchas terminaciones nerviosas que hacen que esta situación nos cause dolor. Normalmente se suele asociar la sensibilidad a una falta de minerales, aunque las causas por las que aparece pueden ser muchas. Entre ellas debemos destacar el desgaste que sufre la superficie del diente que acaba por restarle fuerza a la hora de hacer frente a los ataques del exterior.

Los dientes están recubiertos de sustancias como el esmalte, que protegen a la perfección y los hacen inmunes a la sensibilidad. A medida que pasa el tiempo esto puede dejar de ser efectivo, ya que la capa superficial de esmalte se pierde y llegamos a una capa menos fuerte y más porosa que hace que los dientes sean mucho más sensibles. Esto es lo que pasa con las personas que tienen el cuello de los dientes al descubierto debido a una retroacción de las encías, que puede deberse aun cepillado excesivo y fuerte, a la acumulación de bacterias que acaban consumiendo la encía, a la falta de nutrientes que fortalecen las encías…

Tener algún diente partido o dañado por algún golpe puede ser una causa de sensibilidad, y es que en esa parte ha desaparecido la capa de esmalte, y la exposición del diente es mayor. Algo similar sucede en otro tipo de dientes como los empastados o los que han sido intervenidos para curar una dolencia. El diente deja de ser tan fuerte como siempre fue, ya que se ha tocado parte de su estructura, y por ello en ocasiones están más sensibles que en otras. Someter a la superficie de los mismos al contacto con ácidos como el cítrico… son otra causa posible de sensibilidad, pero simplemente es pasajera y acaba por cesar.

Cuando esto sucede es necesario que fortalezcamos los dientes, siempre y cuando la sensibilidad no esté provocada por una caries u otro tipo de enfermedad. Para fortalecer los dientes utilizaremos compuestos ricos en flúor y nitrato de potasio, así como pastas de dientes indicadas para los más sensibles. Es importante que tengamos esto en cuenta y mantengamos una correcta higiene bucal, pues será la mejor manera de evitar cualquier dolencia.

Fuente : vitonica.com

Aprender a ser feliz.

 

Existen doce reglas de oro probadas científicamente para cambiar nuestra actitud ante la vida y lograr la felicidad.

No existe nadie en este mundo que no quiera ser feliz. Podemos atrevernos a decir que esta afirmación es de las pocas cosas en las que todo el mundo coincide. Pues bien para los más pesimistas los expertos aseguran que alcanzar la felicidad es posible pero requiere poner en práctica unas recomendaciones que requerirán un esfuerzo y un compromiso que sin duda merecerán la pena o al menos eso es lo que asegura el doctor en Psicología Rafael Martos que ha reunido en Jaén a psicólogos y expertos en inteligencia emocional con la intención de aproximarse desde el estudio científico a la felicidad de las personas y ver cuáles son los factores que dependen de uno mismo y cuales nos vienen dados.

Las principales conclusiones de las jornadas nos animan a ser optimistas en estos tiempos de crisis. Martos indica que «la felicidad depende de muchos factores» que se clasifican en tres categorías: factores genéticos, factores circunstanciales y la actividad intencional, que son los recursos que se pueden trabajar. Los factores genéticos suponen un 50% de las causas que hacen que una persona sea feliz. Los circunstanciales como el lugar de nacimiento, raza, sexo, edad, ingresos económicos o salud tan solo un 10% mientras que el 40% restante lo componen las actividades intencionales que depende de uno mismo, de la voluntad de la persona, de plantearse metas a no muy largo plazo, con planes realistas acordes a los objetivos y valores de uno mismo, que al mismo tiempo requieren de tiempo, trabajo y esfuerzo.

Según los expertos el dinero apenas si tiene influencia una vez que se cubren unas necesidades básicas, la salud también es poco influyente, ya que hay personas con enfermedades difíciles que sin embargo son muy felices, mientras que el amor puede influir algo más, ya que tiene que ver con las relaciones sociales, y la persona es un ser social.

Las doce reglas de oro para ser feliz.

Existen doce sencillos pasos investigados, probados científicamente y recomendados por la profesora de la Universidad de California, Sonja Lyubomirsky que deben ser ejercitados diariamente en la vida cotidiana, ya que, tal como ha asegurado el profesor Martos, «la felicidad es algo que requiere esfuerzo y estas actividades exigen un compromiso». Las pautas son las siguientes:

1- Expresar gratitud por las pequeñas cosas de la vida.
2- Cultivar el optimismo, aun siendo pesimista.
3- Evitar las comparaciones sociales.
4- Practicar la amabilidad.
5- Cuidar las relaciones sociales.
6- Desarrollar estrategias de afrontamiento.
7- Aprender a perdonar, no por la otra persona sino por uno mismo.
8- Fluir, involucrarse en una actividad en la que se esté completamente absorto.
9- Saborear la alegría de la vida por pequeñas que sean.
10- Comprometerse con objetivos.
11- Practicar la religión o la espiritualidad
12- Cultivar el cuerpo practicando ejercicio.

Fuente : http://www.abc.es

El amor empieza por la risa.

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El sentido del humor nos hace irresistiblemente atractivos y es uno de los mejores “atajos” hacia el corazón de la persona que amamos o deseamos amar. No se trata de hacerle cosquillas a nadie ni de contarle chistes para hacerlo reír a toda costa, sino de compartir con ella una visión más optimista y alegre de la vida.

La risa y el buen humor aumentan nuestro atractivo

Según el psicólogo clínico y experto en risoterapia José Elías, la risa y el buen humor aumentan nuestro atractivo, como han comprobado en una reciente investigación los psicólogos Bárbara Fraley y Arthur Aaron, de la Universidad Estatal de Nueva York, en Estados Unidos.

En su experimento de 2004, Fraley y Aaron solicitaron a varias parejas de persas que no se conocían entre sí, que participaran juntos en una actividad determinada. En algunas ocasiones, se trataba de una tarea divertida que les haría reír juntos, y en otros casos la tarea resultaba agradable pero no provocaba hilaridad.

Posteriormente, los psicólogos pidieron a cada uno de los participantes que evaluara a su compañero de experimento. Así, encontraron que las personas que rieron con su pareja desconocida se sintieron más cercanas y más atraídas hacia ella. La risa compartida generó un poderoso magnetismo entre las dos personas.

Reír la medicina para la salud mental

“Casi todos saben que el humor y la risa, reducen el estrés y elevan el estado anímico, y tienen incluso un efecto analgésico leve, de tipo aspirina”, señaló Eduardo Jáuregui, profesor de Psicología Social en la Univ. Saint Louis (EE.UU.) y co-fundador de la consultora de formación Humor Positivo.

Según este experto, el humor positivo, es decir no agresivo, también está asociado a una mejor salud mental, aunque “a diferencia de lo que suele pensarse, todavía no está demostrado que tenga una relación con la salud física a largo plazo”.

“Además de la capacidad de estimular la creatividad, la memoria, la toma de decisiones, la motivación y la generosidad, otros beneficios menos conocidos de la risa y el buen humor incluyen su poder de atracción y de reducir tensiones entre las personas”, explica Jáuregui.

“Las risitas constantes de los enamorados son otra señal más de que han perdido el juicio bajo los efectos de esta dulce enfermedad que es el enamoramiento”, según el autor del libro Amor y humor.

De acuerdo a la experiencia de Jáuregui, hay numerosos y curiosos nexos entre la risa y las relaciones de pareja, y el humor juega un importante papel en la seducción, la formación de parejas e incluso en el sexo. “Al parecer los amantes que ríen juntos duran más en compañía y son más felices”, señala.

¡Sonríe, para ser más feliz!

Fuente : www2.esmas.com